Milagros en el tránsito


EDUARDO NATES LOPEZ
eduardonates@gmail.com

Sin duda ninguna, dentro de los incontables “dolores de cabeza” del alcalde López, ocupa lugar de preminencia el tema de la movilidad ciudadana. No solo lo dice; está demostrándolo con acciones. El nuevo Secretario de Tránsito que ha escogido, según las noticias de días pasados, tiene una excelente hoja de vida y mucha experiencia en ese oficio, lo cual no solo aumenta las expectativas ciudadanas (llamémosle esperanza, en este caos) sino la contundencia y eficacia con que comenzarán a aplicarse los remedios para este mal aterrador. No hablo exclusivamente del tráfico vehicular, que de hecho ya es una tragedia, sino de lo concerniente a los peatones, protagonistas principales de la vida ciudadana.

Este periódico publicó el martes pasado un buen reportaje de Yazmín Muñoz al ingeniero Omar Jesús Cantillo -quien asumió el cargo el 13 de enero-, desde el cual, aunque el inventario de preguntas podría ser interminable, es factible deducir su conocimiento del oficio que asume y la “cancha” para responder y ofrecer soluciones.

A las ciudades les revientan los problemas muchísimo tiempo después. Como a los humanos, que a los sesenta años nos aparecen los dolores que sembramos con los disparates de los veinte, cuando nos creíamos invulnerables… Por eso la enorme responsabilidad de la Planeación Urbana. No estoy tratando de buscar culpables ni exculpar a nadie. Solo pretendo hacer ver lo que arroja la velocidad sideral con que los desarrollos científicos y tecnológicos sobrepasan la capacidad previsora de quienes transitoriamente tienen la responsabilidad de pensar en el futuro.

¿Quién se iba a imaginar el crecimiento desbordado del parque automotor de esta ciudad? ¿Cómo nos fuimos quedando con una sola vía arteria (la llamada Panamericana) para atravesar la ciudad longitudinalmente? ¿Por qué no se han construido nuevas vías? La lista de preguntas es interminable...

Pero, hechas las salvedades anteriores, toca recaer sobre aspectos que no necesariamente se enmarcan en lo futurista y sí en la permisividad con que se ha tratado, desde la autoridad municipal, por ejemplo, a las firmas constructoras que, para la aprobación de sus proyectos ofrecen maravillosos desarrollos y soluciones ideales al tránsito vehicular y/o peatonal y al final no cumplen y no pasa nada. O también, algunos “experimentos oficiales” que se quedan como “provisionales para toda la vida”. Me refiero al caso del acceso norte de la ciudad, en el puente elevado de la intersección de la variante con la autopista: El Secretario de Tránsito de la administración anterior, Ingeniero Rubén Caicedo, decidió, un día, facilitar el retorno de los vehículos que salen de Terraplaza a tomar otra vez el sentido norte-sur. Para ello taponó la salida de unos barrios, bloqueó los dos carriles de la autopista de acceso a la ciudad, y condujo este tráfico rápido a una estrecha garganta en la glorieta, convirtiéndolo en un trancón permanente y altamente peligroso. ¡El experimento era por treinta días, hace dos años!... Ya se borró la precaria señalización que pintaron, y ese tiempo lleva de “funcionamiento anormal provisional”, por demás riesgoso, en nada menos que el acceso norte de la ciudad.

Destaca en su reportaje el nuevo secretario, la indiscutible importancia del peatón en la movilidad ciudadana; y allí sí tocará fondo, pues en ese punto de la educación cívica y las campañas con los peatones y usuarios del transporte público urbano estamos en pañales. Es un verdadero milagro ver a alguien subirse a un bus en un paradero. Lo normal es que lo aborde donde saca la mano y el busetero frena en seco, para poder ganar, cada minuto, su batalla diaria en la guerra del centavo, y contribuir generosamente al caos ciudadano.

No la tiene fácil el nuevo dignatario municipal porque, como lo dice en su reportaje, estas soluciones, aparentemente elementales, pasan por los meridianos de otras secretarías como la de Infraestructura o Planeación y despachos como los de Movilidad y los policiales. Ojalá logre hacer algunos de estos milagros insospechados…

Coletilla: ¡Qué horror… las imágenes de los vándalos en las protestas! Parece cine surrealista… ¿Será que el problema está en las capuchas? Mientras van cogidos de la mano de las mamás, los “niños” son un encanto, pero se ponen las máscaras y se les activan los instintos asesinos…

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