Procesos y esperanzas 2020 (1)

RODRIGO SOLARTE
rodrigo_solarte@hotmail.com

Procesos y esperanzas tienen su continuidad. La visión y formación de quienes escribimos, relativamente libres de tantas ataduras, relativizadas por los plurales intereses vividos en la lucha por la subsistencia integral, se refleja en sus escritos, calificados no solo por la técnica y contenidos, también por los mensajes que para el mejoramiento social o cultural lleve explícito a sus lectores, e implícitos para estimular la reflexión que el momento o período histórico requiere.

Cada conocimiento, considerado científico o no en el contexto donde habitemos, conveniente o inconveniente según los intereses que toque, puede y debe ser motivo de diálogo fraterno, para evitar o disminuir el conflicto, al encontrar alguna alternativa de solución que responda democráticamente al interés colectivo.

El proceso de esta sentida actitud, mediada por el amor real, se inicia desde la vida intrauterina gracias al interés responsable de los progenitores con su descendencia, herencia cultural de aprendizaje activo que conlleva la paz por la convivencia generada, cuya contrastación con las experiencias posteriores de vida, mejora mucho el pronóstico para el futuro que ha de construirse con la niñez y juventud, acompañada de la familia y sociedad con los procesos y esperanzas correspondientes.

La esperanza de la paz en presente nos puso a pensar en las actuales y futuras generaciones de caucanos y colombianos constructores de ella en este siglo XXI.

El Cauca con su gente e historia, espera nuevas actitudes y decisiones consecuentes de los gobernantes elegidos por las comunidades.

El pan nuestro de cada día que por el trabajo honrado ha de conseguirse, exige decisiones en minga concertada con el gobierno central, fuerzas armadas y de policía, para frenar el muerto diario de cada día, que pretende revertir por el miedo, la decisión de avanzar defendiendo la vida, los derechos humanos y de la naturaleza, la autoestima y dignidad ganada por campesinos, mestizos, indígenas, afros y demás solidarios de los estratos medios y poderes del Estado.

Los diálogos con acuerdos anteriores y nuevos que se logren a favor de las grandes mayorías del campo y la ciudad, cuentan con el limitante ideológico o conceptual, y económico que la corrupción estructural e incumplimientos, despertaron.

Las inducidas polarizaciones se encontraron en el 2019 con la esperanzadora actitud de las marchas pacíficas cuando el escuadrón antidisturbios ( ESMAD ) organizado y entrenado para la guerra, no para la paz, no arremetía contra los manifestantes.

Es necesario evaluar democráticamente por todos los estratos socioculturales, este y todos los procesos para el progresivo cambio que la construcción de la paz con justicia social y dignidad exige, involucrando necesariamente el Cumplimiento Constitucional y de los Acuerdos de la Habana, cogestores de la esperanza y verdad que argumentamos.

La POLITICA, concebida como patrimonio de élites y una profesión más, está hoy en el esperanzador proceso de formación ciudadana con ética y moral para conocer principios y especificidades que den cuenta de los derechos y deberes constructores de equidad y justicia, gracias al contrato social que se vaya concertando democráticamente.

Estos procesos macroesperanzadores se asumen en el marco de la batalla de sentimientos, pensamientos y acciones para la progresiva concreción del buen vivir que humanamente todos aspiramos como consecuencia de nuestra decisión histórica, unida a la de otros pueblos de Centro y Suramérica, tildados por los de siempre de tantas maneras, convertidas en caldo de cultivo para el engaño, exigiéndonos como consecuencia, mas educación integral en todas las disciplinas del conocimiento básico y aplicado para la búsqueda de alternativas a tanta problemática acumulada.
Ya continuaré con las esperanzas que desde la gestación y niñez se desarrollan.

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